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Significado de las libélulas

Desde siempre el hombre, puede que por inclinaciones religiosas, místicas, mitológicas o supersticiosas, le ha asignado un significado especial a todos los elementos de la naturaleza, incluido los animales.

Ya sean augurios que predestinen el futuro, protectores espirituales, encarnaciones divinas o caracteres definitorios de la personalidad, es innegable que forman parte de la expresión cultural diaria de todas las naciones y vertientes étnicas existentes.

Dentro de la amplia gama de simbolismos y significados atribuidos a ciertas figuras los insectos nunca han gozado de popularidad. Por el contrario, se encuentran en desventaja frente a otros animales más vigorosos, como el león, el lobo, el caballo, la serpiente y pare usted de contar.

partes de las libelulas

Libélula significado Espiritual

No es exageración afirmar que los insectos son temidos y que hasta generan asco en gran parte de las personas por sus cuerpos invertebrados, sus tres pares de patas y alas, por no mencionar sus ojos y sus mandíbulas.

Sin embargo, y a pesar de ello, no es cosa rara verles plasmados en un tótem, un tatuaje, bisutería, ropa y demás. Así como son repelidos también son venerados, en especial en ciertas civilizaciones antiguas.

En el caso de la libélula, generalmente se vincula a la transformación y poder, debido a su ciclo de vida y a la ligereza y flexibilidad de su complexión.

Las libélulas son interesantes y fascinantes por naturaleza, sin el agregado simbólico que se les atribuye, ¿que qué podría de tener especial este insecto? Pues son bastantes puntos qué enumerar.

Su capacidad de encontrar agua pura, de reflejar distintos colores bajo diferentes ángulos de la luz, su condición reguladora de otras especies, su adaptabilidad a distintos medios y complexión y vuelo aerodinámico.

Su anatomía consta de, básicamente, cabeza, tórax y abdomen. La cabeza tiene unas antenas muy cortas, para calcular la dirección del viento y la velocidad, unas mandíbulas fuertes, para masticar sus presas, y un par de ojos que cuentan con 30.000 facetas, para percibir movimiento en un radio de hasta 360°.

El tórax controla el movimiento de la cabeza, las patas y alas. Debido a su forma las patas de la libélula no son aptas para movilizarse haciendo uso de ellas por tierra, sin embargo son bastante útiles en el agua y a la hora de atrapar a sus presas.

Las alas de las Libélulas

ala de libelula

Son un tema un poco más complejo y fascinante, pues a diferencia de muchas otras especies, las mismas se encuentran atadas a los músculos torácicos y no al exoesqueleto.

Son un par de poderosas y ligeras extensiones membranosas útiles tanto en brisas leves como en vientos poderosos, a pesar de su apariencia transparente y frágil.

Las posteriores y las anteriores tienen un tamaño relativamente similar y cada una está surcada por una complicada red de venas que les añade cierta rugosidad favorable para el vuelo en vientos rápidos

Cabe destacar que las alas son clave a la hora de diferenciarlas de otras especies de la familia, pues estas no son articulables como las de las mariposas o los caballitos del diablo, sino que se mantienen extendidas perpendicularmente al cuerpo de la libélula.

Esa característica favorece enormemente, pues les da la capacidad de volar en todas direcciones: arriba, abajo, derecha, izquierda, adelante, atrás y mantenerse en un solo lugar, casi como un colibrí pero con solo 30 batidas por minuto. Son capaces de llegar hasta los setenta y dos kilómetros por hora.

Y por supuesto, el abdomen, es alargado, delgado y totalmente flexible. Está dividido en 10 segmentos, con los genitales en el noveno y el ano en el décimo. Es a través de este orificio que defecan, respiran y expulsan agua a modo de propulsor cuando se encuentran en un río o lago.

 ¡Asombroso! ¿No?

 

Cuerpo de las Libélulas

Su cuerpo es adaptable a distintas temperaturas y medios, y eso no es casualidad. Las libélulas son animales ancestrales, pues los fósiles encontrados más antiguos datan del Carbonífero, es decir, de hace más de trescientos millones de años atrás. Sí, muchísimo antes de que el primer dinosaurio pisara tierra.

Además, eran criaturas que, comparadas a las actuales, eran monstruosamente grandes, pues podían llegar a medir hasta 720 mm de punta a punta de las alas.

A medida que el hombre fue conquistando tierras y obteniendo tiempo libre para estudiar la naturaleza, se dio cuenta de que este insecto era un ser bastante peculiar.

Las libélulas macho pelean entre sí para conquistar un territorio y, con él, a una hembra. Cabe destacar que la zona es cercana a alguna fuente de agua natural y limpia. Una vez allí el macho cuida de la hembra durante todo el proceso hasta que la misma deposita los huevos en el agua.

dragonfly

Una vez las crías brotan de los huevos comienzan a desarrollarse bajo el agua, con la forma de una ninfa acuática y durante este tiempo se alimentan a base de gusanos y renacuajos. Su respiración es branquial.

Pasadas pocas semanas o hasta ocho años –dependiendo de la especie- tiene lugar la metamorfosis y la ninfa llega a la fase adulta, la cual es bastante corta.

Ahora, todas estas características y la iridiscencia de su cuerpo levantaron no sólo curiosidad, sino también admiración y poco a poco se le fueron atribuyendo diferentes significados para el espíritu.

Por ejemplo, en la comunidad nativo americana se les consideraba un símbolo de transformación y renacimiento. Debido a esto se le solía vincular constantemente con la reencarnación y las personas muertas. De ellas se tomaba inspiración para crear tótems de fuerza y prosperidad.

Por otro lado, en Birmania a la libélula se le atribuía un poder protector mitológico que derivaba de las costumbres de los pueblos nativos a soltarlas por el agua que circundaba sus asentamientos con la finalidad de controlar la población de moscas y mosquitos, a fin de evitar enfermedades e incomodidades.

Y, por supuesto, no ha de obviarse su influencia en la cultura japonesa, que es de lo más importante. Para empezar, cuenta la leyenda que un emperador japonés fue picado por un tábano y este fue cazado por una libélula; en honor al insecto se nombró a una isla como “Akitsushima”, es decir, “isla de las libélulas”.

Claro que, además de ello, está el valor agregado de fuerza, éxito, felicidad, coraje y victoria que la cultura asiática le atribuye. También se le añade en algunos casos armonía, cambios en el estado mental, belleza y paz interior.

Su importancia era tal que todos los ornamentos de los escudos, ropajes y expresiones artísticas incluían una representación de la libélula, incluido el escudo de los samuráis.

La isla de las Libélulas Mecánicas

No podía dejar de nombrar estos vídeos, durante mucho tiempo han sido los preferidos por mis hijos, cada dos por tres los teníamos puestos en casa, otra cosa más sobre la libélulas.

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