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Libélulas

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 Vida secreta de las libélulas

Las libélulas, pertenecientes al orden científico de los anisópteros, son unos de los invertebrados más antiguos que se conocen, existiendo fósiles que datan de más de 320 millones de años atrás, antes incluso de la aparición de los dinosaurios sobre el planeta Tierra. Esta longevidad se debe a sus fascinantes cualidades físicas y su capacidad de adaptación a un gran espectro de hábitats y climas.

Aunque actualmente son de menor tamaño que las libélulas primitivas, las cuales podían alcanzar hasta setenta centímetros de longitud desde la cabeza hasta el extremo de la cola, siguen siendo depredadores letales en el ecosistema de los invertebrados. Sus presas consisten en moscas, mariposas y otros insectos de menor tamaño, pero es su método de caza lo que diferencia a la libélula de otros insectos similares. Gracias a sus ojos compuestos capaces de cubrir un campo de visión de casi 360 grados, la libélula puede analizar el patrón de vuelo de su presa para predecir su movimiento y abalanzarse volando sobre ella en medio segundo.

Por si esto fuera poco, la gran velocidad de la libélula se ve reforzada por el extraordinario control que tiene sobre sus movimientos aéreos, siendo capaz de volar hacia atrás en línea recta, hacer giros repentinos en microsegundos e incluso mantenerse suspendida en el aire. Esta gran capacidad de movimiento al volar sólo se conocía en animales vertebrados, lo cual ha convertido a las libélulas en objeto de estudio no sólo de científicos y biólogos, sino también de ingenieros que plantean utilizar a estos insectos como drones diminutos de gran eficiencia.

Libelulas como son

Como son las libélulas

Las libélulas son insectos con una biología fascinante por sus cuerpos esbeltos, sus alas capaces de realizar movimientos acrobáticos en el aire y los llamativos colores que las caracterizan. Son estos colores precisamente los que se emplean para diferenciar las distintas especies, que actualmente se cuentan en 5.700 distintas, de las cuales 77 se pueden encontrar en la Península Ibérica.

Todas las especies se caracterizan por tener un cuerpo alargado y aerodinámico que les permite alcanzar las grandes velocidades a las que llegan al volar, además de un par de alas membranosas que siempre mantienen extendidas, incluso cuando están posadas en tierra. Gracias a este par de alas dobles, las libélulas gozan de una mayor potencia de vuelo con un menor coste energético, ya que pueden batirlas simultáneamente.

Son insectos anfibios que pasan su fase inicial de vida en el agua. Las larvas, también llamadas ninfas, viven en el agua durante un periodo que puede extenderse desde unos meses a varios años dependiendo de la especie. Durante esta fase, cambian varias veces de muda hasta alcanzar la edad adulta, momento en el que abandonan finalmente la crisálida y obtienen la habilidad de respirar en la superficie, lo que les permite abandonar el medio acuático y cazar insectos de mayor tamaño.

Todas las especies de libélula son depredadoras y cazan tanto en su fase larvaria como en su fase adulta. Cuando son larvas, puesto que su hábitat es el agua, se alimentan de pequeños seres unicelulares como protozoos, aunque también depredan las larvas de otros insectos acuáticos y pueden llegar a cazar peces de pequeño tamaño, renacuajos e incluso ranas adultas.

Una vez alcanzada la fase adulta, su ámbito de caza se amplía ya que adquieren cualidades anfibias y pueden moverse tanto en el agua como en la superficie, siendo capaces de cazar a cualquier otro insecto de igual tamaño o menor, pudiendo superarlo fácilmente gracias a su eficiente capacidad de vuelo y su campo de visión periférico.

Estos invertebrados se reproducen pro inseminación indirecta, es decir, tras la cópula, es la hembra la que deposita los huevos en el agua y los insemina. Una característica curiosa es que los machos poseen dos sistemas reproductivos o genitales separados, con distintas funciones cada uno. Además, los machos son muy agresivos y territoriales a la hora de proteger sus larvas y su zona de reproducción. Otra peculiaridad de las libélulas en este aspecto es que, durante la cópula, el macho y la hembra se posicionan de tal forma que recuerda a un corazón.

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Donde viven las libélulas

Por lo general, la gran mayoría de especies de libélula viven en los trópicos, pero pueden encontrarse en muchos otros lugares y climas. Sólo en la Península Ibérica existen 77 especies distintas. Aunque poseen gran adaptabilidad a los distintos cambios climáticos, la existencia de agua es un factor indispensable para que puedan prosperar, puesto que sus larvas se desarrollan en el medio líquido. Por ello, se trata de un insecto sensible a los niveles de contaminación medioambiental, pese a que algunas especies son capaces de vivir en aguas con niveles ligeros de contaminación y resistir las toxinas que se encuentran en ellas.

La abundancia de vegetación también es un factor que influye en el hábitat de estos insectos, ya que la existencia de plantas y árboles favorecen su reproducción y puesta de huevos porque les sirven de refugio. La temporalidad del agua también les afecta, es decir, si es una zona de aguas estancadas o se trata de aguas susceptibles a secarse en las épocas de calor y experimentar cambios en su cauce. Aun así, algunas especies de libélula demuestran su gran capacidad de adaptación al ser capaces de sobrevivir en zonas de sequía y aprovechar el calor para acelerar el desarrollo de su etapa larvaria.

Esta superioridad adaptativa es apreciable también en algunas especies migratorias de libélula que pueden llegar sobrevolar distancias de cientos de kilómetros en una jornada para llegar a una zona con mejores condiciones para su supervivencia. Estudios científicos han demostrado que este insecto es capaz de migrar entre continentes, existiendo especies documentadas que migran entre la India y África cruzando el Océano Índico en estaciones de sequía. Esto convierte a la libélula en uno de los animales que puede volar más lejos y mayor distancia en relación a su tamaño, así como el único insecto capaz de sobrevolar los océanos entre continentes.